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Complementos Alimenticios

Los complementos alimenticios son productos destinados a completar la dieta, formulados a base de vitaminas, minerales, extractos vegetales u otras sustancias con efecto nutricional o fisiológico.

Conviene situarlos con precisión, porque es donde más confusión hay: no son medicamentos. No están indicados para tratar, prevenir ni curar ninguna condición, y su regulación es distinta a la de los fármacos. Si tu interés en esta categoría parte de una preocupación de salud concreta, la vía adecuada es una consulta con un profesional sanitario, que puede valorar tu situación completa. Esta página describe qué son estos productos y cómo interpretar su etiquetado, no recomienda ninguno para ningún fin.

Complementos Alimenticios | Más Que Sex Shop

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Preguntas frecuentes

No. Un complemento alimenticio es legalmente un producto alimentario destinado a completar la dieta, no un medicamento. No pasa por los ensayos clínicos que se exigen a un fármaco y no puede atribuirse propiedades de tratamiento, prevención o curación de enfermedades. Cualquier producto que haga ese tipo de afirmaciones está incumpliendo la normativa que le aplica.

Es exactamente el caso en el que conviene consultar antes. Algunos extractos vegetales interaccionan con medicamentos y pueden alterar su efecto, a veces de forma nada evidente. Quien puede valorarlo es un médico o un farmacéutico con acceso a tu historial y a tu tratamiento actual. Lo mismo aplica en embarazo, lactancia, condiciones diagnosticadas o antes de una intervención quirúrgica.

La composición completa con la lista de ingredientes, la cantidad por dosis diaria recomendada (no por cien gramos, que confunde), la dosis máxima indicada y las advertencias específicas del producto. Si hay alergias de por medio, la lista de ingredientes es imprescindible. Un producto que no detalla su composición con claridad es, en sí mismo, un motivo para desconfiar.

No, y en algunos casos es contraproducente. Las dosis máximas del envase están ahí por un motivo, y superarlas no aporta ventaja. En vitaminas liposolubles y en minerales, el exceso puede acumularse en el organismo. Conviene además no combinar varios productos con los mismos componentes sin sumar el total, porque es fácil sobrepasar cantidades sin darse cuenta.

Más información sobre Complementos Alimenticios

Qué es y qué no es un complemento alimenticio

Legalmente, un complemento alimenticio es un producto alimentario, no un medicamento. Esa distinción tiene consecuencias prácticas.

  • No requieren prescripción ni pasan por los ensayos clínicos exigidos a un fármaco.
  • No pueden atribuirse propiedades de tratamiento de enfermedades. Cualquier producto que lo haga está incumpliendo la normativa.
  • Su función declarada es complementar la dieta, no sustituir una alimentación variada ni suplir hábitos.

Esto no significa que carezcan de efecto. Significa que las afirmaciones que se pueden hacer sobre ellos están reguladas, y que las promesas categóricas deben tomarse con distancia.

Cómo leer el etiquetado

Es la parte más útil que puede aportar una descripción de catálogo, porque el etiquetado contiene la información real del producto.

  • Composición e ingredientes: la lista completa, en orden de cantidad. Es donde se comprueban alérgenos y sustancias que se quieran evitar.
  • Cantidad por dosis diaria recomendada: el dato relevante para saber qué aporta realmente el producto, no la cantidad por cien gramos.
  • Valor de referencia de nutrientes: en vitaminas y minerales, indica qué porcentaje de la referencia diaria cubre una dosis.
  • Dosis máxima recomendada: aparece en el envase y no debe superarse. Más cantidad no equivale a más efecto.
  • Advertencias específicas: incompatibilidades, situaciones en las que no está indicado, edad mínima.

Cuándo consultar antes de tomar nada

Hay situaciones en las que un complemento no es una decisión que convenga tomar por cuenta propia. Sin ánimo de ser exhaustivo:

  • Si tomas medicación de forma habitual. Algunos extractos vegetales interaccionan con fármacos, y no siempre de forma evidente.
  • En embarazo o lactancia.
  • Si tienes una condición de salud diagnosticada, especialmente cardiovascular, hepática, renal o endocrina.
  • Antes de una intervención quirúrgica, porque algunos productos afectan a la coagulación.
  • Si tienes alergias conocidas, sobre todo a plantas o frutos secos.

En todos esos casos, quien puede valorarlo es un médico o un farmacéutico con acceso a tu historial, no una descripción de producto.

Señales de alerta al comprar complementos

Aplicable a cualquier producto de este tipo, aquí o en cualquier otro sitio:

  • Promesas de resultados garantizados o inmediatos. Ningún complemento puede prometer eso legalmente.
  • Afirmaciones de curación de cualquier condición.
  • Composición no detallada o fórmulas descritas de forma vaga.
  • Comparaciones con medicamentos o sugerencias de que sustituyen a un tratamiento.

La ausencia de este tipo de afirmaciones es, en realidad, buena señal.

Uso responsable

Si decides tomar un complemento, unas pautas generales de sentido común:

  • Respetar la dosis del envase. Superarla no aporta ventaja y en algunos nutrientes, especialmente vitaminas liposolubles y minerales, puede resultar contraproducente.
  • No acumular productos con los mismos componentes sin comprobar el total, porque es fácil sobrepasar cantidades sin darse cuenta.
  • Suspender ante cualquier reacción y consultar.
  • No sustituir comidas ni tratamientos por complementos.

Origen y trazabilidad

Un criterio práctico al comparar productos: la ficha debería permitir identificar quién fabrica el complemento y dónde. Los productos con esa información visible y con la composición detallada dan más margen para valorarlos que los que se describen de forma genérica. Es un indicador que no garantiza nada por sí solo, pero su ausencia sí dice algo.

Formatos

Los complementos se presentan en cápsulas, comprimidos, viales bebibles, polvos y gominolas. La forma no cambia lo que aporta el producto, pero sí la comodidad de uso: las cápsulas son las más neutras de sabor, los viales se absorben sin necesidad de agua y las gominolas suelen llevar azúcares añadidos, algo a tener en cuenta. Lo relevante para comparar dos productos no es el formato sino la cantidad de cada componente por dosis diaria, que es lo que aparece en la tabla del envase.

Conservación

Lugar fresco y seco, lejos de la luz directa y fuera del alcance de los niños. Respetar la fecha de caducidad, que en estos productos es relevante porque algunos principios se degradan. Una vez abierto, seguir las indicaciones del envase sobre el periodo de uso.

Dónde resolver dudas

Para cualquier pregunta sobre si un producto concreto es adecuado en tu caso, sobre interacciones con medicación o sobre síntomas, la respuesta está en una consulta con un profesional sanitario. Una farmacia es un punto de consulta accesible y con criterio para este tipo de preguntas.

Actualización: 07/03/2026